Creemos el Museo Español de la CorrupciónEscrito el Sábado 9 Enero 2010 a las 19:03, Leido 0 views Veces |
|
Andaba yo leyendo menéame y he llegado a esta noticia:
El lujo excéntrico de los capos mexicanos, encerrado en un museo - Internacional_Iberoamerica - Internacional - ABC.es
¡Qué maravillosa idea! he pensado. Este museo mexicano no está abierto al público, pero considero muy importante que los policías y juristas puedan comprender mejor a las personas que deben combatir.
Y a continuación se me ocurrió que, en el afán didáctico que persigue este foro, deberíamos proponer la creación del Museo Español de la Corrupcion, institución estatal dependiente del Ministerio de Interior al alimón con el de Cultura si es que lo hay en su momento. A este espacio acudirían las masas, atraídas por su gratuidad y por el alto índice de desempleo, y allí a los ojos de los parados y cipotecados se mostrarían las más variadas riquezas para hacerles comprender el mundo que colaboraron a crear.
Son muchas las opciones para situar la sede: Seseña o Valdeluz quedan a tomar por culo de todo, igual que el Algarrobico. Yo propongo algo más señorial, más museístico: el Palacio del Conde de Villagonzalo, situado junto a la plaza de Alonso Martínez en Madrid.

Este inmueble, del que todavía se está aclarando su propiedad, pasó en algun momento por las manos de la chiquilla ésta que Juan Antonio Roca mandó de Marbella a Madrid para que yaciera con Gallardón con sabe dios qué oscuros propósitos. La historia es tan truculenta y tan torticera, con tantos tentáculos, que el día que se descubra del todo -si es que llega- no tengo dudas que abarcará desde Ferrol hasta Murcia. Ya cubre de Marbella hasta Euskadi pasando por Madrid, así que vamos de camino.
Ojo, no propongo este edificio por el centralismo madrileño que invade este puto país, sino porque es el caso que mejor conozco y se ajusta a lo que se pide a un museo. Pero, por favor, propongan sus propuestas ¿El hotel ése del puerto de Barcelona? La verdad es que es un sitio precioso para un museo ¿Algo en Bilbao? ¿Algo en Sevilla? ¿Lo plantamos en Marbella y a tomar por culo?
¿Qué podrán contemplar los visitantes en el MEC? Pues, como en el Museo del Enervante mexicano (adoro ese nombre), los más extravagantes objetos confiscados a la panda de corruptos y empresarios que comenzó a caer en el 2006.
La almohada de oro de José Luis Hernández, presidente de Polaris World, que no podrá llevarse a la cárcel.
Las escopetas de Garzón, que no creo que estén forradas de oro pero se pueden dejar en un rinconcillo.
Las bolsas de basura llenas de billetes que tenía yanomeacuerdoquién enterradas en el jardín. Los maletines del Bigotes. Esto está entre el arte conceptual y la exposición de diamantes, así que habría que colocar muchos guardias jurados armados en esta sala para impedir robos. Lo de cambiar los billetes morados por réplicas... considero que echaría a perder el conceto.
Por supuesto, una de las salas se acondicionaría para arte puro, como los cuadros de Miró de Juan Antonio Roca o los de Félix Millet. La estatua de los padres del pocero, la verdad, no tengo ni puta idea de si debería ir aquí.
Otra sala sería de maquetas y visualización de edificios. La mítica maqueta de Marina D'or Golf que se exponía a la entrada de Marina D'or estará acompañada por otras maquetas reales producidas en su día por promotoras. Para cuando el pueblo haya tomado el poder y los corruptos hayan sido pasados por la cuerda, supongo que la realidad virtual permitirá a los visitantes experimentar la grandiosidad de las Cuatro Torres de Florentino I, las empinadas calles de Andratx o la soledad desértica de Seseña.
En la biblioteca los estudiosos de la burbuja podrán encontrar todo tipo de documentos: títulos de propiedad reales de pisos que pasaron doce veces de manos en un año, ejemplares de los boletines de Tecnocasa de toda España, planes urbanísticos, tal vez digitalizados porque son un tocho. Carnets de discapacitado de empresarios de la construcción con buenas relaciones con el ayuntamiento.
De situar el MEC en el palacio de Villagonzalo, la cafetería, con café a ochenta céntimos, no podría instalarse en el yate Clarena que Francisco Hernando le vendió a Villar Mir, porque el bicho es tan largo como el edificio y lo empequeñecería. Por tanto, propongo usar el avión del Pocero, con las alas y la cola convenientemente recortadas. Mide treinta metros, menos de la mitad de los 72 del yate, y el fuselaje cabría bien en la acera de la plaza de Santa Bárbara. De usar el puerto de Barcelona o la Ciudad de las Arts valenciana molaría tener el yate aparcado delante, ¿que no?
Obviamente, como ya he comentado, el Museo Español de la Corrupción sólo será posible cuando los dirigentes del país no consideren la corrupción como un modo de vida. Se trata por tanto de una utopía de futuro que tampoco veo descabellada a largo plazo.
Propongan emplazamientos y objetos a conservar para las futuras generaciones, hale, hale.
El lujo excéntrico de los capos mexicanos, encerrado en un museo - Internacional_Iberoamerica - Internacional - ABC.es
¡Qué maravillosa idea! he pensado. Este museo mexicano no está abierto al público, pero considero muy importante que los policías y juristas puedan comprender mejor a las personas que deben combatir.
Y a continuación se me ocurrió que, en el afán didáctico que persigue este foro, deberíamos proponer la creación del Museo Español de la Corrupcion, institución estatal dependiente del Ministerio de Interior al alimón con el de Cultura si es que lo hay en su momento. A este espacio acudirían las masas, atraídas por su gratuidad y por el alto índice de desempleo, y allí a los ojos de los parados y cipotecados se mostrarían las más variadas riquezas para hacerles comprender el mundo que colaboraron a crear.
Son muchas las opciones para situar la sede: Seseña o Valdeluz quedan a tomar por culo de todo, igual que el Algarrobico. Yo propongo algo más señorial, más museístico: el Palacio del Conde de Villagonzalo, situado junto a la plaza de Alonso Martínez en Madrid.

Este inmueble, del que todavía se está aclarando su propiedad, pasó en algun momento por las manos de la chiquilla ésta que Juan Antonio Roca mandó de Marbella a Madrid para que yaciera con Gallardón con sabe dios qué oscuros propósitos. La historia es tan truculenta y tan torticera, con tantos tentáculos, que el día que se descubra del todo -si es que llega- no tengo dudas que abarcará desde Ferrol hasta Murcia. Ya cubre de Marbella hasta Euskadi pasando por Madrid, así que vamos de camino.
Ojo, no propongo este edificio por el centralismo madrileño que invade este puto país, sino porque es el caso que mejor conozco y se ajusta a lo que se pide a un museo. Pero, por favor, propongan sus propuestas ¿El hotel ése del puerto de Barcelona? La verdad es que es un sitio precioso para un museo ¿Algo en Bilbao? ¿Algo en Sevilla? ¿Lo plantamos en Marbella y a tomar por culo?
¿Qué podrán contemplar los visitantes en el MEC? Pues, como en el Museo del Enervante mexicano (adoro ese nombre), los más extravagantes objetos confiscados a la panda de corruptos y empresarios que comenzó a caer en el 2006.
La almohada de oro de José Luis Hernández, presidente de Polaris World, que no podrá llevarse a la cárcel.
Las escopetas de Garzón, que no creo que estén forradas de oro pero se pueden dejar en un rinconcillo.
Las bolsas de basura llenas de billetes que tenía yanomeacuerdoquién enterradas en el jardín. Los maletines del Bigotes. Esto está entre el arte conceptual y la exposición de diamantes, así que habría que colocar muchos guardias jurados armados en esta sala para impedir robos. Lo de cambiar los billetes morados por réplicas... considero que echaría a perder el conceto.
Por supuesto, una de las salas se acondicionaría para arte puro, como los cuadros de Miró de Juan Antonio Roca o los de Félix Millet. La estatua de los padres del pocero, la verdad, no tengo ni puta idea de si debería ir aquí.
Otra sala sería de maquetas y visualización de edificios. La mítica maqueta de Marina D'or Golf que se exponía a la entrada de Marina D'or estará acompañada por otras maquetas reales producidas en su día por promotoras. Para cuando el pueblo haya tomado el poder y los corruptos hayan sido pasados por la cuerda, supongo que la realidad virtual permitirá a los visitantes experimentar la grandiosidad de las Cuatro Torres de Florentino I, las empinadas calles de Andratx o la soledad desértica de Seseña.
En la biblioteca los estudiosos de la burbuja podrán encontrar todo tipo de documentos: títulos de propiedad reales de pisos que pasaron doce veces de manos en un año, ejemplares de los boletines de Tecnocasa de toda España, planes urbanísticos, tal vez digitalizados porque son un tocho. Carnets de discapacitado de empresarios de la construcción con buenas relaciones con el ayuntamiento.
De situar el MEC en el palacio de Villagonzalo, la cafetería, con café a ochenta céntimos, no podría instalarse en el yate Clarena que Francisco Hernando le vendió a Villar Mir, porque el bicho es tan largo como el edificio y lo empequeñecería. Por tanto, propongo usar el avión del Pocero, con las alas y la cola convenientemente recortadas. Mide treinta metros, menos de la mitad de los 72 del yate, y el fuselaje cabría bien en la acera de la plaza de Santa Bárbara. De usar el puerto de Barcelona o la Ciudad de las Arts valenciana molaría tener el yate aparcado delante, ¿que no?
Obviamente, como ya he comentado, el Museo Español de la Corrupción sólo será posible cuando los dirigentes del país no consideren la corrupción como un modo de vida. Se trata por tanto de una utopía de futuro que tampoco veo descabellada a largo plazo.
Propongan emplazamientos y objetos a conservar para las futuras generaciones, hale, hale.
