Españoles: animales domésticos en los establos del EstadoEscrito el Domingo 6 diciembre 2009 a las 17:53, Leido 0 Veces |
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Lo que constituye un peligro inmediato para los países del mundo occidental libre, lo que amenaza desde adentro la estructura de nuestra economía y de nuestra sociedad es el Estado del Bienestar o benefactor y la erosión del valor del dinero, lo que se denomina inflación reptante: la inflación crónica. Es difícil averiguar sus causas y su verdadera índole se oculta al observador superficial o desprevenido. Lo que hoy llaman políticos, siempre conocidos como demagogos sociales, emplean las promesas del Estado Benefactor y de la política inflacionaria para seducir a las masas, acallando la voz de aquellos que lo ven venir de lejos, quienes son atacados incluso violentamente por esos demagogos sociales. Ambos fenómenos, estado benefactor e inflación nos permiten ver claramente de qué manera ciertas fuerzas políticas socavan los cimientos de una economía y una sociedad libres y productivas.
Ambos son el resultado de opiniones masivas, reclamaciones masivas, emociones masivas y pasiones masivas, y a ambos los dirigen esas fuerzas contrarias a la propiedad, la ley, la diferenciación social, la tradición, la continuidad y el interés común. Los dos convierten al Estado y al voto en medios para hacer que una parte de la comunidad avance, a expensas de las otras, hacia donde la mayoría del electorado empuja por la fuerza de su solo peso. Los dos son expresión de la disolución de aquellos principios morales firmes que antaño se aceptaban como incuestionables. Con todo, existen diferencias considerables entre el Estado Benefactor y la inflación crónica. Contra la inflación la única actitud correcta es el rechazo resuelto y airado; la menor desviación de esta conducta está mal. En cambio, el concepto del Estado Benefactor comprende muchas cosas que no se pueden rechazar de plano simplemente. Son los límites y peligros del Estado Benefactor, y no sus ventajas cada vez más dudosas, los que exigen nuestra atención crítica. Es indudable que desde 1945 ha ocurrido un cambio notable en todos los países. Las palabras "Plan Beveridge" deben bastar para recordar aquella época cuando muchos círculos recibieron con entusiasmo la idea que encontraba en el Plan. Pero el entusiasmo hace tiempo que se ha disipado. El ideal del Estado Benefactor y su posterior puesta en práctica ha conducido a la desilusión y el desengaño y las dudas y la amargura, se extendieron y desde hace tiempo se alzan voces de crítica que no pueden pasar inadvertidas. ...................
Baal Magazine
Ambos son el resultado de opiniones masivas, reclamaciones masivas, emociones masivas y pasiones masivas, y a ambos los dirigen esas fuerzas contrarias a la propiedad, la ley, la diferenciación social, la tradición, la continuidad y el interés común. Los dos convierten al Estado y al voto en medios para hacer que una parte de la comunidad avance, a expensas de las otras, hacia donde la mayoría del electorado empuja por la fuerza de su solo peso. Los dos son expresión de la disolución de aquellos principios morales firmes que antaño se aceptaban como incuestionables. Con todo, existen diferencias considerables entre el Estado Benefactor y la inflación crónica. Contra la inflación la única actitud correcta es el rechazo resuelto y airado; la menor desviación de esta conducta está mal. En cambio, el concepto del Estado Benefactor comprende muchas cosas que no se pueden rechazar de plano simplemente. Son los límites y peligros del Estado Benefactor, y no sus ventajas cada vez más dudosas, los que exigen nuestra atención crítica. Es indudable que desde 1945 ha ocurrido un cambio notable en todos los países. Las palabras "Plan Beveridge" deben bastar para recordar aquella época cuando muchos círculos recibieron con entusiasmo la idea que encontraba en el Plan. Pero el entusiasmo hace tiempo que se ha disipado. El ideal del Estado Benefactor y su posterior puesta en práctica ha conducido a la desilusión y el desengaño y las dudas y la amargura, se extendieron y desde hace tiempo se alzan voces de crítica que no pueden pasar inadvertidas. ...................
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