Archive for abril, 2009
Organiza tus finanzas personales de forma sencilla
Escrito 30/abr/2009 Por Miguel Lopez

En muchas ocasiones todos pecamos de un gran problema, y es que no sabemos medir realmente el poder adquisitivo así como la cantidad de dinero con la que contamos en cada momento. Para ello siempre debemos pensar en que la mejor forma de tener controladas nuestra finanzas personales es conseguir una correcta organización de los flujos de ingresos y gastos que nos atañen.
Habitualmente dentro de una economía familiar podemos estar suscritos a multitud de gastos de distintos rangos, intereses y línea temporal, por lo que es muy importante tener control de todo de forma rápida y dinámica, para para saber realmente la cantidad de la que disponemos para gastar realmente cada mes.
En cuanto tenemos más o menos claro la necesidad de una organización previa debemos seguir los siguientes pasos para realizarlo de forma correcta:
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Conocimiento de nuestros ingresos con sus características particulares.
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Conocimiento de nuestros gastos con sus características particulares.
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Hacernos con un software especializado y que en cierta medida nos de soporte para la organización.
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Conseguir un desglose analítico y fundamental de cada uno de los gastos
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Marcar unas pautas básicas en cuanto a tiempo (decidir si vamos a hacerlo de forma mensual, que suele ser lo más habitual y correcto)
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Analizar los datos y los resultados de las tablas o formulas que hayamos realizado para poder así tener más claro la situación actual de nuestras finanzas.
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Estipular el nivel de endeudamiento al que podemos llegar o la cantidad de dinero que podemos ahorrar a partir de dichos datos anteriores para conseguir algún tipo de rédito.
El punto fundamental a la hora de conseguir una correcta organización que apuntamos en el tercer apartado y que se refiere a un uso de algún software de gestión, suele ser el que más problemas nos da; parece que nos da miedo o nos parece muy complicado en muchas ocasiones manejarlo con estos programas, pero vamos a intentar hacerlo de forma sencilla y directa, usando un programa tan básico como las hojas de cálculo.
De por sí pueden ser plataformas muy complejas, pero para el uso que nosotros queremos darle puede sernos sumamente útil y además lo haremos de forma sencilla y con unas tablas muy básicas que podremos ser capaces de crear hasta nosotros mismos.
El primer paso es poner en forma de columna la relación de nuestros gastos, lo más usual es tener una gran cantidad de ellos como: alquiler/hipoteca, transporte, seguros (hogar, vehículos, etc), luz, agua, teléfono, colegio de los niños, comestibles y siempre una adicional de gastos varios; así como en otra columna nuestros ingresos más habituales que para dejarlo de forma muy resumida lo vamos a dividir solo en tres partes: sueldo/s, reditos financieros e ingresos extraordinarios.
El siguiente paso es el rellenar todos nuestros datos, que aunque pueda parecer un trabajo muy costoso, es muy sencillo, ya que sabiendo nuestro sueldo anual neto, o lo que pagamos de seguro al año o el alquiler/hipoteca al año de nuestra vivienda sabremos calcular también de forma rápida cuales son los llamados “costes o ingresos fijos” con los que contamos y así los aplicacamos de forma directa a nuestro presupuesto casero mensual.
La plantilla que os la dejo disponible y abierta para que la uséis para que podáis disponer de ella a través de google docs es como os decía anteriormente una forma muy sencilla de saber no sólo todo lo que tenemos sino la cantidad real de dinero que podemos ser capaces de ahorrar, o no, además de que gracias a eso podamos ser capaces de tomar deciciones de inversión. Además desde esa misma aplicación podéis descargarla, haciendo click en el menú archivo y exportar como .xls a un excel personal que tengáis en vuestro ordenador.
Es por tanto una forma muy sencilla de tener el control real sobre todas y cada una de los puntos que afectan a nuestras finanzas personales, que queramos o no en muchas ocasiones son tantos frentes que no somos capaces de estar atentos a todos y perdemos un poco el control de la situación financiera real que nos rodea.
Miguel Lopez, editor de Pymes y Autónomos y El Blog Salmón
Más Información | Google Docs
Imagen | morrissey
Renta 2008: prepara tu declaración fácilmente
Escrito 22/abr/2009 Por Remo

En las guías anteriores estuvimos explicando cual es el procedimiento para solicitar, confirmar y presentar el borrador de nuestra declaración de renta. El segundo supuesto que tenemos, es el caso que no se pueda emitir este borrador porque estemos obligados a presentar la declaración de renta y la Agencia Tributaria sólo nos proporcione los datos fiscales.
A muchos contribuyentes, cuando les ocurre esto, deciden irse para una Asesoría, Gestoría o los propios servicios que pone a disposición de los contribuyentes la AEAT para confeccionar su declaración. Pues bien, confeccionar nuestra propia declaración es mucho más fácil de lo que podemos pensar en un principio, puesto que el software que nos proporciona la Agencia Tributaria, realiza un tratamiento muy bueno de los datos fiscales.
Descarga e instalación del Programa Padre.
El primer punto que tenemos que llevar a cabo es la instalación en nuestro ordenador del programa Padre. Este programa está disponible en la web de la AEAT en el siguiente enlace: AEAT – Descarga programa Padre. El primer problema es que el programa sólo corre sobre sistemas operativos Windows, y el manual de ayuda del software no va sobre Windows Vista.
Una vez, entramos en el enlace anterior, pulsamos en descarga de programas, nos descargamos un ejecutable que se llama s1008102.exe, lo guardamos en nuestro ordenador y una vez finalizada la descarga, lo ejecutamos. Cuando finalice, tendremos instalado el programa Renta 2008. Cuando lo ejecutemos la primera vez, tenemos que visualizar una pantalla como esta.

Alta de la declaración
Una vez ejecutado, procedemos a dar de alta de la declaración, asignándole un nombre cualquiera, dado que sólo sirve para identificar este fichero e introduciremos los datos personales que se nos solicitan. Estos datos son NIF, comunidad de residencia, cónyuge / situación familiar y ascendientes y descendientes que convivan con nosotros.
En todo este proceso, tenemos que tener bastante cuidado, dado que estos datos no se podrán modificar a posteriori una vez finalizado el procedimiento de alta de la declaración. Una vez hayamos introducido estos datos, en las sucesivas ventas, llegaremos a una pantalla como esta:

Aceptamos, y el siguiente paso será la incorporación de los datos fiscales,
Importación de los datos fiscales
El principal problema que podemos pensar que tenemos es la confección de todos los datos fiscales que hay que incorporar en la declaración. Este problema se soluciona importando el fichero de datos fiscales que proporciona la AEAT. Como vemos en la siguiente pantalla:

Se nos da la opción de “Incorporar los datos fiscales”. Si pinchamos en esa opción, el programa nos va a conectar con la web de la AEAT y vamos a descargar en nuestro equipo un fichero con todos nuestros datos que obran en poder de la Agencia Tributaria.
Para poder llevar a cabo esta descarga, necesitamos bien firma electrónica o bien la referencia de la carta que nos haya suministrado Hacienda en donde nos comunican en papel los datos fiscales.
Es obligatorio que configuremos nuestro navegador predeterminado con Explorer o Firefox. Son los únicos que soportan la conexión con la web de descarga del fichero. Por ejemplo, con Chrome no es posible. En un par de clicks, habremos conseguido llegar a una situación como esta:

Este fichero, la parte que le falta al nombre corresponde con los 8 dígitos de nuestro NIF. El siguiente paso es el tratamiento de los datos fiscales. Este tratamiento, consiste en colocar en la casilla adecuada cada uno de nuestro parámetros económicos.
El propio programa colocará cada dato en su sitio, y aquellos que no se pueden colocar, se nos informará de manera separada.

Estos datos si tenemos que colocarlos manualmente en la declaración, junto con las deducciones autonómicas y estatales a las que tengamos derecho.
Además, en los datos comunicados, es probable que falten algunos, por lo que debemos estar al tanto para incluirlos de manera adecuada. El mejor sitio donde podemos mirar donde se ubica cada dato y las condiciones que tenemos para cualquier deducción es en la Guía Práctica de IRPF que proporciona la AEAT.
<impresi ón o presentación telemática
Una vez finalizados estos pasos, nuestra declaración estará lista para su impresión en papel y presentación en la entidad financiera o su presentación telemática a golpe de click, dado que el propio programa facilita la labor de presentación de la propia declaración. Para llevar a cabo esta presentación si es obligatoria la firma electrónica para poder firma la declaración de manera telemática.

Remo, editor de Pymes y Autónomos y Ahorro Diario
En AEAT | Guía Práctica Renta 2008
Más Información | AEAT – Descarga programa PADRE
En Actibva | Renta 2008: Guía práctica Actibva
En Actibva | Renta 2008: modificación y confirmación del borrador de IRPF
Las listas de morosos
Escrito 15/abr/2009 Por Miguel Lopez

En la actualidad es algo muy habitual conocer, por desgracia, de forma muy cercana algunas organizaciones cuya misión es la de elaborar listas de morosos para algunas entidades financieras y de ese modo tener un registro completo de aquellas personas de las que son fiables y de las que no.
Seguramente en muchas ocasiones cuando has ido a pedir un crédito, sea hipotecario o no, así como alguna operativa similar que comporte al banco la necesidad de comprobar tu estado actual de liquidez, una de las cosas que realizan es consultar las bases de datos de estas empresas para comprobar si por algún motivo constas en ellas como deudor de alguna otra cuantía.
Normalmente su uso es bastante interesante para las entidades financieras ya que en cierto modo están incapacitados para conocer muchos de tus datos fiscales por lo que estas listas les hacen de intermediario directo y perfecto para conocer la situación real hasta el punto de saber si estás adeudando otra cantidad, su cuantía, a quién se lo debes y en que términos más específicos.
Las listas de morosos por tanto son una recopilación realizada gracias a la aportación de datos por parte de las empresas a las que en caso de no pagarles una deuda acuden para dar a conocer al resto que tal o cual persona física es un moroso.
En definitiva podemos decir que el único motivo por el que nuestro nombre puede estar incluido en alguna de las listas de dichas empresas privadas es debido a que tengamos alguna deuda dineraria pendiente teniendo la titularidad plena de la misma y no habiendo hecho un uso lícito de otros bienes para responder por la misma.
La función por tanto fundamental de estas listas de morosos es contribuir al buen funcionamiento del sistema financiero, intentando obtener un saneamiento del mismo de forma continua así como una mejora de tráfico mercantil, con unos agentes financieros de calidad, gracias a tener a disposición de las entidades financieras que conforman el mercado actual un nivel de información suficiente y centralizada sobre los incumplimientos de pago de las personas particulares.
En España contamos principalmente con dos entidades privadas que son las que fundamentalmente tienen la confianza del sistema financiero para informar de los deudores:
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RAI: ó Registro de Aceptaciones Impagadas el cual es gestionado de forma directa por una comisión de cooperación interbancaria. Las propias entidades financieras son sus dueñas y participan tanto bancos, como cajas de ahorros, entidades de crédito y algunos intermediarios de inversiones.
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ASNEF: es la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito, que si bien, lo conforman casi todas las mismas personas jurídicas que la RAI siempre comporta algún dato más que ésta no.
Lo más habitual para una entidad financiera en vista de tener que comprobar la “fiabilidad” de alguno de nosotros es acudir a ambas, ya que en ocasiones una de las listas puede obtener datos que sean de ayuda o complemento a los de la otra lista. La diferencia por tanto real entre este tipo de organizaciones, es que dependiendo de la entidad con la que tengamos la deuda, esta te reportará como moroso a alguna de ellas en concreto o puede que hasta o las dos a la vez.
Normalmente el hecho de estar o entrar en algunas de las listas de morosos se debe, como decíamos anteriormente a que, cuando la entidad con la que tenemos suscrita alguna deuda observa que no hemos frente al pago de una letra o un préstamo, se realiza de forma casi automática la suscripción en dichos directorios. Es mucho más habitual de lo que parece engrosar estas listas, ya que aunque en ocasiones no son deudas reales, en cuanto no retrasemos en algún pago puede que ya nos inscriban en ellas.
Como usuarios de entidades financieras y crediticias lo que más nos interesa es saber si pertenecemos a alguna de estas listas de morosos; normalmente para ello tenemos que hacer una petición por escrito además de pagar una cuantía mínima prefijada por cada una de esas empresas. Además, en muchas ocasiones aunque hayamos terminado de pagar nuestra deuda no tiene por que haberse borrado nuestro nombre de estos directorios, por tanto es importante saber los métodos adecuados para verificar si estamos inscritos en alguna de ellas.
En muchas ocasiones también las entidades cuando consultan los datos sobre alguna persona en estas listas revisan de forma concreta lo que salga de ellas, ya que saben que en muchas ocasiones aunque haya deudas saldadas y hayamos pedido el “desaparecer” de esas lista podemos estar hasta un total de 30 meses aún inscritos en las mismas; además de que no es lo mismo simplemente habernos retrasado en una ocasión en un pago que adeudar una gran cantidad monetaria.
Aunque pueda parecer algo nimio la repercusión que puede tener para nosotros el hecho de estar en una de estas listas es bastante importante. Desde el punto de vista de las finanzas personales puede afectarnos de forma directa, ya que si estamos en alguna de ellas podemos vernos afectados mediante la falta de aceptación por parte de un banco a la hora de otorgarnos un crédito o un crédito hipotecario. Además, y aunque tampoco nos interese de forma tan directa, las personas jurídicas o empresas, también pueden estar inscritas como morosas en dichos registros.
Por último destacar que la forma de dejar de salir en este tipo de registros de morosos es, una vez habiendo hecho frente a las deudas pendientes, presentar ante dicha empresa el documento de que dicha deuda ha sido suscrita totalmente por escrito junto con un documento de identificación personal certificado. Recordamos que como hemos dicho antes, a pesar de haber completado esto puede que tarden en quitarnos hasta 30 meses de dichos directorios.
En definitiva deberíamos tener un conocimiento sobre este tipo de entidades privadas debido a que en caso de estar inscritas en ellas pueden afectarnos, de forma indefinida en el tiempo, más de lo que parece.
Miguel Lopez, editor de Pymes y Autónomos y El Blog Salmón
Imagen | ricardo.fdez
Leer todo...Ecofin
Escrito 15/abr/2009 Por Actibva
”’Ecofin”’ es la abreviatura del ”Economic and Financial Affairs Council”, es decir el consejo de asuntos económicos y financieros de la Unión Europea. En realidad se trata del Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de los Estados miembros …
Leer todo...Gestión financiera para jóvenes
Escrito 15/abr/2009 Por equipoactibva

¿Cuándo se deja de ser joven? Si hay que guiarse por los patrones gubernamentales los 30 parece la barrera que separa la juventud de la adultez, ya que la mayoría de planes de ayuda para jóvenes se terminan a esa edad. Lo mismo ocurre en buena parte de las entidades financieras: en cuanto se alcanza la treintena se terminan las ventajas de la cuenta joven. En realidad, no existe una línea definida tras cumplir los 30. De hecho, sólo es una cifra, pero dentro de nuestro afán por clasificar las etapas de la vida siempre es más fácil escoger este tipo de fechas (lo mismo ocurre con los 40, 50 ó 60). En Actibva no vamos a ser menos y si en anteriores ocasiones elaboramos una guía de consejos económicos para treintañeros, ahora haremos lo propio para jóvenes (o lo que es lo mismo, veinteañeros).
En términos generales la juventud es el periodo en el que las personas empiezan a familiarizarse con la vida adulta y con gestión financiera. Es cuando se accede al primer puesto de trabajo y se empiezan a tener una serie de ingresos propios que permiten gozar de cierto grado de autonomía económica respecto a los padres, algo que se va acrecentando con el paso del tiempo. Como es lógico los primeros años suelen ser de aprendizaje y formación, no sólo en materia dineraria, sino también en el ámbito profesional y personal. La universidad y la formación superior en general distan mucho del colegio y el instituto, por no hablar del cambio en las relaciones sociales cuando se trata de trabajo.
Además, a esto hay que añadir las lógicas ganas por disfrutar de la vida ante la relativa falta de responsabilidades. Por eso mismo la veintena, y especialmente el primer tramo, suele ser un periodo caracterizado por el gasto y la falta de previsión, aunque no tiene por qué ser así. Incluso durante nuestra juventud se puede hacer una correcta gestión del dinero que siempre dará sus frutos a largo plazo.
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El dinero no lo es todo en el trabajo: uno de los errores más comunes a la hora de elegir un primer trabajo que puede extenderse a los primeros movimientos en el mercado laboral es buscar el puesto mejor remunerado. Aunque suene tópico, estos primeros trabajos servirán para orientar tu carrera profesional y por eso hay que intentar enfocarlo con perspectiva. Es decir, saber ‘perder’ a corto plazo para ganar más a largo.
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Camino hacia la independencia: aunque los jóvenes españoles se resisten a abandonar el hogar paterno (la crisis no ayuda en este sentido) la salida suele producirse al final de esta etapa, es decir, cerca de los 30. La comodidad y sobre todo el ahorro de costes suelen ser los principales argumentos para vivir en casa de los padres durante la juventud. Se trata de una buena opción siempre que realmente sirva para ahorrar, es decir, que no se convierta en una excusa para aumentar el dinero que se destina ocio y diversión.
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Adquirir formación financiera: la entrada en el mundo laboral suele estar acompañada de multitud de preguntas (no sólo respecto a la orientación profesional). Es importante aprender a entender de dónde proviene nuestro suelo y sobre todo cómo se estructura el mismo. Es decir, conocer las partes de nuestra nómina, nuestras obligaciones fiscales. Esto es importante porque en un momento de la vida donde el dinero no suele sobrar se pueden ‘exprimir’ el sueldo por ejemplo a través de las retenciones de IRPF en caso de que después no estemos obligados a declarar. El mismo principio de aprendizaje debe aplicarse al resto de ámbitos de la vida hasta el momento desconocidos como por ejemplo en el alquiler de un inmueble o la compra de un coche.
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Aprender a ahorrar: aunque suene paradójico, ahorrar es más sencillo cuanto mayores son las obligaciones financieras. Lo que ocurre es que el tener que hacer frente a ciertos pagos mensuales hace que seamos conscientes de la necesidad de contar con un capital remanente por lo que pueda ocurrir. Durante las primeras etapas de la juventud las obligaciones económicas no suelen ser demasiado grandes y esto hace que nuestra conciencia respecto al ahorro sea menor y por lo tanto que seamos más propensos al gasto. A esto hay que añadir, evidentemente, una mayor disponibilidad de tiempo libre y energía. Sin embargo, es importante aprender a ahorrar, aunque se empiece con pequeñas cantidades para fines concretos e inmediatos.
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Elaborar un presupuesto: después de unos primeros años en los que el ahorro puede ser más o menos organizado hay que pasar a una fase de mayor control financiero y esto se logra a través de un presupuesto. En este punto hay que recordar que existen diferentes fórmulas para elaborar un presupuesto y que este debe siempre adaptarse a la forma de ser de cada ahorrador. El presupuesto será una herramienta clave para guiarnos en nuestro desarrollo financiero y servirá para que podamos ver exactamente cuáles son nuestras posibilidades de endeudamiento. Además, nos permitirá llegar a la siguiente etapa de nuestra vida en buena forma económica.
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Aprender a invertir: se puede entender como una segunda fase de la formación financiera. No sólo se trata de conocer cómo se articulan nuestros gastos o ingresos, sino de ir un paso más allá y aprender a sacar partido al capital disponible. Esta es la única forma de alcanzar en algún momento la ansiada libertad financiera. Aunque casi todo el mundo piensa en bolsa cuando se habla de inversiones, no hay por qué acudir al parqué (aunque siempre es recomendable tener nociones acerca de su funcionamiento). Fondos de inversión, ETF, depósitos bancarios, bonos del estado… La variedad de opciones es enorme y por eso conviene familiarizarse con ellas. Además, es durante estas primeras etapas cuando más riesgos se pueden asumir y cuanto antes comience la inversión más rentabilidad se podrá obtener.
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Planificar gastos futuros: a muchos jóvenes les puede parecer que todavía tienen años por delante hasta comprar una casa, casarse o formar una familia y así puede ser, pero cuanto más claras tengan sus prioridades en este sentido, menor será el coste de esos acontecimientos. Es decir, se puede empezar a ahorrar (e ir rentabilizando dicho ahorro) para comprar una casa o para casarse, de forma que después haya que pedir un crédito por un importe menor, con el consiguiente ahorro.
En el fondo se trata de introducir algunas pautas de comportamiento respecto al dinero que se mantendrán durante el resto de la vida para evitar sobreendeudarse o tener que acometer cambios en nuestras costumbres de consumo y gestión financiera más adelante, cuando seguramente el margen de maniobra sea menor.
Autor. José Trecet. Analista financiero de Financialred.com
Foto Sheldon Pax
Leer todo...El futuro de la banca
Escrito 14/abr/2009 Por equipoactibva

La actual crisis económica global, como todas las anteriores, modificará el entramado económico y, por supuesto, el futuro del sistema financiero internacional.
Una de las claves es la necesidad de que la banca continúe avanzando en mejorar la identificación, cuantificación y seguimiento de los riesgos en los que incurre. Lo que no parece una solución es volver a prácticas en las que el riesgo se mida burdamente, tal y como puede deducirse de algunas propuestas para modificar el funcionamiento futuro del sistema financiero.
Medición de la solvencia, gap de liquidez, prociclicidad de la actividad crediticia, e innovación financiera, son algunos de los asuntos sobre los que se anuncian cambios y que influirán en la manera de hacer banca y en el devenir económico.
Medición de la solvencia
La actual crisis financiera comienza con una crisis de crédito que más tarde se transforma en una crisis de mercado y de liquidez. Las claves de la crisis de crédito fueron una defectuosa identificación y medición de los riesgos y un modelo de negocio que desincentivaba el análisis de los riesgos asumidos. ¿Se habrían dado tantas hipotecas subprime y se habrían colocado tantos productos estructurados sobre ellas si se hubiese identificado y medido su riesgo adecuadamente? Seguramente no.
Por lo tanto, parece lógico que, ante un problema de identificación y medición de riesgos, la solución sea mejorar estos aspectos, y no volver a sistemas de cuantificación de los riesgos burdos, tal y como sugieren algunos autores cuando proponen como solución utilizar el ratio de apalancamiento como medida de los recursos propios mínimos que debe mantener un banco.
El ratio de apalancamiento se calcula como el capital dividido por activos totales, lo que introduce dos problemas. Primero que no integra las exposiciones de riesgo fuera del balance -aspecto solucionable-, y segundo y más grave que da igual si el riesgo es hipotecario, soberano o subprime. Como todos consumen la misma cantidad de capital, este sistema podría incentivar la concentración en los riesgos más elevados.
En cualquier caso, los ratios de solvencia tienen dos factores: los recursos propios en el numerador y los activos -ponderados (o no) por riesgo- en el denominador, y a ambos debemos prestar atención. De poco servirá definir muy bien los recursos propios realmente útiles para hacer frente a pérdidas inesperadas, si dejamos fuera del denominador gran parte de los riesgos realmente incurridos (como ha pasado en muchos países con los activos fuera de balance); de nada servirá, igualmente, definir bien los riesgos si parte de los recursos propios computables no los podemos utilizar eficientemente en tiempos de crisis.

Gap de liquidez
El riesgo de financiación (funding) de las entidades financieras no ha sido abordado convenientemente por la reciente regulación bancaria, y como hemos visto en los últimos meses sus efectos pueden ser devastadores.
Un caso paradigmático ha sido el del Northern Rock, banco hipotecario británico, que poco antes de comenzar la crisis financiera tenía importantes desajustes entre los vencimientos de pasivos y activos: durante 2007 tenía previstos vencimientos de pasivos por 42.047 millones de libras, mientras, en el mismo periodo, le vencían activos solamente por 11.172 millones de libras. Hoy es un banco nacionalizado.
El problema no es tanto si la financiación es mayorista o minorista, sino si existe un desajuste importante de vencimientos a corto plazo entre los activos y los pasivos de los bancos. Por tanto podríamos esperar que la regulación establezca unos límites muy restrictivos a estos «gaps de liquidez» negativos a corto plazo, o que se exigiese respaldarlos por activos de máxima liquidez, como por ejemplo activos descontables.
Prociclicidad del sistema de cálculo de recursos propios
Cuando escuchamos hablar de la prociclicidad que genera el cálculo de recursos propios de acuerdo con Basilea, en ocasiones se refieren a problemas de solvencia, en otros a problemas macroeconómicos y a veces a los dos a la vez. Sin embargo, en este contexto resulta importante distinguir las medidas orientadas a uno u otro objetivo.
En términos generales, en los momentos buenos del ciclo se eleva la calidad crediticia de familias y empresas, baja la morosidad y disminuye la pérdida esperada por impago. Por otro lado, aumenta la solvencia de la banca que consume menos capital, se conceden más créditos y crece de nuevo la actividad económica y así sucesivamente. Lo contrario ocurre en las fases bajistas del ciclo económico.
Es decir, en momentos económicamente buenos la actividad crediticia se retroalimenta -prociclicidad macroeconómica-, y los bancos aumentan su solvencia -prociclicidad en la solvencia-. Al contrario ocurre en los momentos malos, en que empeora la calidad crediticia de esos créditos concedidos, cae la solvencia de la banca y cae la actividad crediticia.
Una posible medida para evitar la prociclicidad de la solvencia es calcular y dotar para cada crédito provisiones en función de la pérdida esperada media de un ciclo económico (pérdida esperada ajustada a ciclo), e incluso usar para esos cálculos severidades típicas de momentos económicamente negativos -severidad es la parte del crédito moroso que no recupera el banco-.
Durante los años buenos en los que la mora está por debajo de la media de un ciclo, las provisiones dotadas por la banca serán superiores a las pérdidas por impagos, por lo que acumularíamos un fondo que se utilizará en los malos momentos cuando la mora supere a esa media de ciclo.
En BBVA nuestros modelos internos para el cálculo de pérdidas esperadas y capital utiliza esa clase de parámetros (pérdida esperada ajustada a ciclo y severidad estresada), pero ocurre que aún la normativa no permite utilizarlos para el cálculo de provisiones.
Sin embargo, este sistema de cálculo de provisiones no soluciona los excesos derivados de la prociclicidad macroeconómica, especialmente en los momentos mejores del ciclo que es cuando se generan las burbujas de crédito. Disminuir la prociclicidad macroeconómica puede requerir otra clase de medidas, como pudiera ser -según propone algún supervisor- que las autoridades nacionales establezcan límites al crecimiento del crédito en función del momento del ciclo.
Innovación Financiera
Para concluir vamos a abordar otro de los «presuntos culpables»: la innovación financiera. Según se ha señalado, ésta podría ser una de las causas de la toma de riesgos excesivos y no bien identificados, que, además, habría facilitado que un problema local se haya extendido a la globalidad (para Warren Buffet, -considerado como uno de los más grandes en el mundo de los inversores- los derivados son armas de destrucción masiva).
Incluso proponen que los reguladores elaboren listas de productos permitidos o whitelist sobre los que la banca pueden operar.
Existe otro punto de vista. La innovación no es más que la aplicación práctica del avance en el conocimiento, por lo que el problema puede ser el mal uso de la innovación: la energía atómica se puede usar para curar personas y producir electricidad o para otros fines. Lo que ha hecho durante siglos la innovación financiera es una mejor asignación de los recursos: otra cosa es que se hayan deformado los principios que han dirigido algunas decisiones de negocio bancario y se haya utilizado la innovación de manera equivocada.
Durante los próximos meses seremos testigos de los cambios que inevitablemente se avecinan y que sin duda influirán en la manera de hacer banca. Las propuestas vendrán acompañadas de artículos y opiniones que poco a poco veremos cómo se materializan en proyectos e incluso, quizás, en acuerdos internacionales. Desde Riesgos BBVA y, a través de artículos divulgativos a través de la web Actibva, seguiremos muy de cerca todos estos temas que conformarán el futuro de la actividad financiera.
Autor. José Ignacio Jiménez, Área de Riesgos de BBVA
Leer todo...Media-Movil
Escrito 08/abr/2009 Por Actibva
Una media móvi es una herramienta que se utiliza en [análisis técnico | Analisis-Tecnico] que consiste en un promedio que varía diariamente. Uno de sus objetivos es el de observar las variaciones de las cotizaciones bursátiles. Se llama media mó…
Leer todo...Los seguros de viaje
Escrito 08/abr/2009 Por Miguel Lopez

Se acerca la Semana Santa y vamos a realizar ese viaje que tanto llevamos esperando y para el que hemos ahorrado un montón de meses atrás a esa ciudad europea que tanto nos gusta, ¿nos vamos a arriesgar a ir sin un seguro de viaje?, no deberíamos en caso de tener algún problema y que además por un coste bajo podemos estar cubiertos en los ámbitos que más necesitemos.
Un seguro de viaje, dependiendo del lugar al que nos desplacemos puede ser casi hasta fundamental sobre todo si nos referimos a seguros de viaje basados en la salud, que siempre van un poco más allá del modelo de sanidad internacional conocido como 301 y que nos asegura a los Españoles cobertura internacional en casi todos los países extranjeros más habituales ya que es donde nuestro gobierno posee convenio.
Primeramente debemos decir que los seguros de viaje son muy abiertos y dependiendo la entidad con la que lo suscribas puedes tener diversas posibilidades dependiendo de la capacidad real que necesites que te cubran; desde pérdida del dinero y tus tarjetas de crédito, como tramitación de un posible pasaporte o visado de emergencia así como todas las opciones médicas posibles en caso de algún percance.
En definitiva el abanico de posibilidades o emergencias que pueden surgirnos pueden ser desde médicas por accidente o enfermedad, que en países extranjeros pueden llegar a ser muy caras para nosotros, hasta cosas eventuales y más administrativas como pérdida del pasaporte, que nos roben la cartera o nuestras maletas o que cancelen nuestro vuelo, por lo que estaríamos bastante desamparados sin un seguro adecuado en ese lugar donde nos encontremos. Otro ejemplo clásico es que nos vamos a un destino y por algún motivo, normalmente de causa mayor, debamos volver de forma anticipada y rápidamente a nuestro lugar de residencia, eso con un seguro de cancelación anticipada del viaje también conseguiríamos que nos lo cubriera y gestionara nuestro seguro.
Es por tanto muy interesante la contratación de seguros de viaje ya que puede ayudarnos a estar no sólo prevenidos sino también preparados adecuadamente en el caso de que tengamos que hacer frente a alguna de estas situaciones, estando protegidos en todo momento y con salidas posibles sobre todo en caso de perder nuestra cartera con el dinero y seguramente nuestro pasaporte, billetes de avión, etc.

A la hora de conseguir un seguro de viaje debemos seguir aproximadamente los siguientes pasos:
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Verificación: Es muy habitual que tengamos pólizas de seguros personales que cubran algunas condiciones adicionales para los seguros de viaje, es también habitual que muchas tarjetas de crédito españolas cubran el seguro en los desplazamientos hasta el lugar del destino y de vuelta del mismo, así como algunos créditos hipotecarios o cuentas ahorro vivienda disponen de ciertas cláusulas ante posibles contratiempos en viajes.
Verificando estos datos podemos quizá ahorrarnos la posibilidad de un seguro de viaje ya que estemos cubiertos para el mismo y sólo deberíamos de ponernos en contacto con la entidad que gestione dicha opción o clausula para saber realmente cómo y dónde en caso de algún problema podemos alzar esa cláusula en nuestro lugar de destino.
Por ejemplo en muchas ocasiones los objetos materiales como cámaras de fotos, de vídeo y similar también las cubre en viaje nuestro propio seguro del hogar o nuestra tarjeta de crédito en caso de haberlos comprado/pagado con ella.
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Atención a nuestra necesidad: Es quizá el paso más importante ya que debemos tener en cuenta qué vamos a necesitar o podemos llegar a necesitar allí donde vamos. Es mejor siempre por supuesto ser suficientemente previsor e intentar cubrirnos de más a que ocurra alguna eventualidad que no hubiéramos suscrito.
Para esto no sólo debemos tener en cuenta el punto que anteriormente hemos tratado de las cosas que si que tenemos cubiertas, sino también el lugar a donde vayamos. Quizá a ún destino en concreto si es de riesgo en cuanto a enfermedades por ejemplo necesitamos estar cubiertos de forma más fuerte en cuanto al seguro médico que quizá si nuestro viaje es dentro de Europa donde quizá no debe ser tan importante. -
Decisión del seguro que más nos interesa: Normalmente podemos suscribir tres tipos de pólizas que son los más habituales:
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Seguro mínimo: Normalmente poseemos este seguro aunque no lo conozcamos y es que es obligatorio en caso de que contemos con un tiempo de viaje combinado (aquel en el que contamos con transporte incluido dentro del lugar de destino). Normalmente las agencias de viajes al ofertarte el paquete y el transporte en dicho lugar te informa sobre la cobertura genérica que te ofrece así como la posibilidad de asimilación con alguno más.
Normalmente este seguro te cubre cosas tales como: anulación del viaje causado por parte de la compañía aérea o el hotel, overbooking en nuestro vuelo, cobertura mínima sanitaria aunque depende del país y del convenio concreto que tenga con el nuestro y en caso de fallecimiento repatriación del cadáver. Normalmente va incluido el precio en nuestro paquete de viaje sin pagar ningún extra. -
Seguro de cancelación: Cubre todas aquellas causas de fuerza mayor que no nos permitan realizar nuestro viaje; por unos 12 euros podríamos recuperar el 100% de nuestro dinero en caso de muerte de un familiar directo o incendio o inundación de nuestra vivienda habitual. Si lo cancelamos hasta 48 horas antes recuperaremos el 100%, durante las últimas 48 horas un máximo del 75%.
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Seguro extra: Son aquellos seguros adicionales que dependiendo de la necesidad real que tengamos y al país al que vayamos debemos suscribir. Su precio casi nunca es superior a 150 euros y podemos tener todas las eventualidades de sobra atendidas. En muchas ocasiones estos los realizan directamente las aseguradoras con oficina en ámbito español y que ofrecen gran cantidad y variedad de posibilidades y precios.
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Leer la letra pequeña: Es el último paso fundamental a la hora de contratar nuestro seguro de viaje, no por temor a engaño sino para saber a ciencia cierta las posibilidades contractuales a las que estamos cubiertos así como la forma concreta de hacer frente a ellas en nuestro destino.
En definitiva debemos tener claro que los seguros de viaje son elementos bastante buenos ya que nos mantienen protegidos en todo momento, que la gran mayoría de veces a tenemos derecho a ello gracias a nuestras entidades financieras mediante nuestras tarjetas de crédito o seguros del hogar o hipotecarios y que en caso de tener que contratar uno algo mayor no nos supone un desembolso económico nada importante.
Por último recordar que además su contratación es bien sencilla en caso de tener que suscribir uno extra, en caso del mínimo o cancelación lo hacemos directamente con nuestra agencia de viaje o touroperator que nos hace de intermediario; en caso del seguro extra cualquier entidad aseguradora es la que lo suscribe y teniendo algún seguro anterior con ella suscrito (como el del coche, casa o vida), tienes posibilidad propias más baratas para clientes.
Vía | euroresidentes , consumer
Imagenes | matrix, manel
Guía para contratar el mejor depósito
Escrito 08/abr/2009 Por equipoactibva
Si bien los depósitos ya no ofrecen las tentadores rentabilidades que nos regalaron el año pasado, es evidente que continúan siendo la inversión mas conservadora para las familias españolas, que prefieren que su dinero “trabaje” en alguna entidad, a que “descanse” en casa sin “producir” rédito alguno.
En este 2009 es evidente que las remuneraciones que ofrecen los bancos y cajas de ahorro son significativamente inferiores, y más aun cuando el Banco Central Europeo continua rebajando los tipos de interés, por lo que será difícil encontrar productos por sobre el precio del dinero.
En estos momentos donde es imprescindible cuidar nuestro dinero, eligiendo la mejor de las opciones, hemos preparado una guía para contratar un depósito tomando en cuenta todos los factores que debemos contemplar a la hora de escoger la oferta que mas se adapte a nuestra realidad.
Importe
A la hora de decidirnos por contratar este tipo de productos financieros es importante tener en claro la cuantía de la imposición, analizando una doble situación. En primer lugar es fundamental que tengamos en claro cuanto dinero de nuestro ahorro destinaremos al deposito, si la totalidad de nuestro capital o solo una parte.
Debemos comprender que a mayor cuantía, mas dinero recibiremos, pero también es verdad, que si apostamos todo a un producto, tendremos menor liquidez en nuestras manos, en caso de necesitar el dinero con anterioridad a la fecha de vencimiento.
Por otra parte, es importante observar que generalmente las entidades ponen ciertos límites en sus ofertas, con importes mínimos y máximos, que dependerá de la clase de entidad, el perfil de cliente y el tipo de interés que ofrece.
Tipo de interés
Aquí, sin lugar a dudas, radica el punto exacto de los que recibiremos por nuestra imposición. El tipo de interés determinará el porcentaje que aplicará al importe depositado y que nos permitirá gozar de la rentabilidad.
Como clientes debemos tomar como referencia la TAE (Tasa Anual Equivalente) que nos dirá con precisión cuanto ganaremos al finalizar la vida del producto.
Lo cierto es que hoy en día los productos más recomendados son los que aplican una tasa fija, ya que nos permitirá, en el momento de contratar el depósito, saber cuanto recibiremos por un plazo fijo.
Pero poco a poco, otro tipo de ofertas están siendo ofrecidas, como aquellas referenciadas al euribor y a los productos vinculados al comportamiento de los índices bursátiles. Estos últimos suelen ser tentadores en cuanto a las posibles rentabilidades, pero lo cierto es que no sabremos hasta finalizar su vida cuanto ganaremos, si es que ocurre el mejor de los escenarios. Este tipo de depósitos son recomendados para quienes gustan del riesgo.
Algunas entidades están ofreciendo remuneraciones anticipadas, otras vinculadas al comportamiento del IPC, otras tantas combinan con fondos de inversión.
Recomendamos las ofertas con tipos fijos, aunque a priori ofrezcan remuneraciones menos tentadores sabremos cuanto recibiremos al fin de cuentas. Mas vale pájaro en mano que cien volando.
Plazo
Si bien no hay mucho para explicar sobre este punto, es bueno aclarar ciertas cuestiones que parecen obvias, pero que muchos no tienen conocimiento preciso y que se relaciona con los tipos de interés. No es lo mismo un deposito al 10% TAE a un mes, que a 6 meses, o a un año.
Hasta hace un tiempo, las entidades ofrecían productos a corto plazo con tipos de interés altos. La tendencia 2009 muestra ofertas a largo plazo con tipos más bajos, lo que le permite a la banca retener por mayor cantidad de tiempo nuestro dinero.
Además conlleva una doble estrategia, porque la mayoría de las ofertas penaliza la cancelación anticipada. Esto quiere decir que si queremos recuperar nuestro capital antes de que venza el plazo, cobraremos menos que si lo dejamos hasta que caduque la vida del deposito.
Entidad
En este punto es necesario contemplar si nos conviene apostar todo a una oferta o buscamos la diversificación de los productos. Es una buena iniciativa buscar alternativas diferentes, en remuneraciones, plazos y entidades, lo cual nos permitirá jugar con diferentes condiciones y “achicar” el margen de error.
Si bien el Fondo de Garantía de Depósitos nos cubre ante la quiebra de una entidad, es también una forma de resguardar nuestro dinero, y buscar al mismo tiempo opciones dispares. Debemos aprovechar las ofertas que continuamente nos ofrecen, y que privilegian dinero nuevo, es decir que proceden de otras entidades con mejores condiciones.
Ante esta situación, muchas entidades han empezado a lanzar productos que premian con mejores tipos de interés a los clientes más fieles. Esto quiere decir, para aquellos que tienen contratados otros productos, y que para mantener las condiciones ventajosas, nos “obligan” a no cambiar de entidad. El “gancho 2009″ pasa por la domiciliación de la nómina.
Productos asociados
Como les comentábamos, la banca prioriza la fidelidad del cliente. Esto ha llevado a que muchos clientes pierdan de vista algunos puntos fundamentales y solo se basen en el tipo de interés.
Las entidades suelen ofrecer mejores rentabilidades si se contrata una tarjeta de crédito, una cuenta, un seguro, un fondo o una hipoteca. Lo cierto es cuantos menos productos vinculados tengamos asociados al depósito, mejor será nuestra rentabilidad, puesto que el coste será menor.
Nos conviene un tipo menos interesante, sin vinculación, que una mejor tasa y otros productos, porque el mantenimiento de estos no es gratuito, y tal vez terminemos pagando más por su permanencia, que los intereses que generará el depósito.
En fin los consejos están a la orden del día, y cada uno deberá evaluar su situación particular para tomar la mejor decisión, pero recuerde que lo que está en juego, son nuestros ahorros.
Autor. Matías Torres. Analista económico de Financialred.com
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