China sube precios
Escrito 19/ago/2010 Por apa en La Banca siempre gana extraido de: ORIGINAL | Comentarios desactivados |
Manuel Lionza. China está dejando de ser el paraíso de la mano de obra barata. El encarecimiento de los costes de producción es un proceso lento pero inexorable que obligará a empresas y consumidores occidentales a tener que pagar más por los productos Made in China. La revalorización del yuán y de las materias primas y el aumento del coste de la mano de obra están empezando a transformar la llamada "fábrica del mundo" en un polígono industrial caro que aún seguirá siendo competitivo, pero menos, con unas consecuencias claras para los consumidores: tendrán que pagar más. El gigante asiático tiene una escala productiva tan enorme que aunque las empresas desvíen parte de la producción a otros países más competitivos en costes, como Vietnam o Indonesia, la mayor parte de las necesidades mundiales seguirán siendo atendidas por fábricas chinas.
Los analistas piensan que el modelo de relaciones laborales chino, un régimen de casi semiesclavitud que subsiste en la mayor parte de los centros de trabajo y que tolera emplear a menores de edad o el desarrollo de actividades peligrosas sin las mínimas garantías de salubridad, está superado y eso significará precios más altos.
Los recientes suicidios de trabajadores de Foxconn International Holdings, una factoría china donde se montan los iPhone de Apple, al parecer por la falta de toda expectativa en ese un infierno laboral, han engrosado la larga lista de sucesos que como éste acaecen con tanta frecuencia en China y que están llamando la atención de organizaciones cívicas y ONG's, alarmadas por las condiciones laborales de las fábricas chinas de donde salen los ordenadores, televisores o zapatillas de deporte que compramos los occidentales.
"La ascensión de China en los últimos 20 años hasta convertirse en la fábrica del mundo condujo a una deflación de costes en todo el mundo. Eso se ha acabado", señala un experto. Hay previsiones de algunas casas de análisis que hablan de un incremento de costes en el sector manufacturero chino del 10 por ciento en los próximos dos años. Los trabajadores chinos están descubriendo cómo viven sus colegas europeos o estadounidenses y la comparación con su calidad de vida parece que no les gusta.
Los conflictos y manifestaciones por las extremas condiciones de trabajo ya no son aislados, y son tan frecuentes que Pekín es incapaz de silenciarlos. Los chinos quieren empezar a vivir como en los países desarrollados, y aunque en un principio resulte difícil alcanzar este objetivo es una justa aspiración irrenunciable.
En la mejora de las salvajes condiciones del mercado laboral chino están también interesadas muchas empresas globales cuya imagen se ha visto dañada por los numerosos casos de explotación de menores de edad trabajando por una miseria en sus fábricas de China, Vietnam o India. Que un empleado chino que fabrica los iPhone se suicide porque no quiere trabajar en un infierno no es la mejor publicidad para Apple.
El fabricante de calzado deportivo Nike, escarmentado por esos casos en sus propias fábricas, ha cambiado radicalmente de política y ahora antes de abrir una nueva instalación aplica unos protocolos rigurosos cuya aplicación puede llevar varios meses hasta que la factoría está en condiciones de funcionar. "Los casos de abusos o lo recientes suicidios de trabajadores son una señal de que los bajos costes que durante decenios ha ofrecido el mercado chino no pueden ser sostenibles".
Un empresario estadounidense con una larga experiencia en el mercado chino lo resume de la siguiente manera: "hace 15 años eran derechos básicos como las condiciones higiénicas, descansos y alguna cuestión fundamental como la seguridad. Hoy, además de todo eso, se incluyen salarios y beneficios". La parte positiva del encarecimiento de los costes es que los consumidores chinos podrán destinar más renta al consumo con lo que se abren nuevas oportunidades de negocio para las empresas extranjeras. Por ejemplo, la cadena de distribución Gap quiere abrir cuatro tiendas este año para aprovechar la creciente capacidad de consumo de la sociedad china.
Los analistas piensan que el modelo de relaciones laborales chino, un régimen de casi semiesclavitud que subsiste en la mayor parte de los centros de trabajo y que tolera emplear a menores de edad o el desarrollo de actividades peligrosas sin las mínimas garantías de salubridad, está superado y eso significará precios más altos.
Los recientes suicidios de trabajadores de Foxconn International Holdings, una factoría china donde se montan los iPhone de Apple, al parecer por la falta de toda expectativa en ese un infierno laboral, han engrosado la larga lista de sucesos que como éste acaecen con tanta frecuencia en China y que están llamando la atención de organizaciones cívicas y ONG's, alarmadas por las condiciones laborales de las fábricas chinas de donde salen los ordenadores, televisores o zapatillas de deporte que compramos los occidentales.
"La ascensión de China en los últimos 20 años hasta convertirse en la fábrica del mundo condujo a una deflación de costes en todo el mundo. Eso se ha acabado", señala un experto. Hay previsiones de algunas casas de análisis que hablan de un incremento de costes en el sector manufacturero chino del 10 por ciento en los próximos dos años. Los trabajadores chinos están descubriendo cómo viven sus colegas europeos o estadounidenses y la comparación con su calidad de vida parece que no les gusta.
Los conflictos y manifestaciones por las extremas condiciones de trabajo ya no son aislados, y son tan frecuentes que Pekín es incapaz de silenciarlos. Los chinos quieren empezar a vivir como en los países desarrollados, y aunque en un principio resulte difícil alcanzar este objetivo es una justa aspiración irrenunciable.
En la mejora de las salvajes condiciones del mercado laboral chino están también interesadas muchas empresas globales cuya imagen se ha visto dañada por los numerosos casos de explotación de menores de edad trabajando por una miseria en sus fábricas de China, Vietnam o India. Que un empleado chino que fabrica los iPhone se suicide porque no quiere trabajar en un infierno no es la mejor publicidad para Apple.
El fabricante de calzado deportivo Nike, escarmentado por esos casos en sus propias fábricas, ha cambiado radicalmente de política y ahora antes de abrir una nueva instalación aplica unos protocolos rigurosos cuya aplicación puede llevar varios meses hasta que la factoría está en condiciones de funcionar. "Los casos de abusos o lo recientes suicidios de trabajadores son una señal de que los bajos costes que durante decenios ha ofrecido el mercado chino no pueden ser sostenibles".
Un empresario estadounidense con una larga experiencia en el mercado chino lo resume de la siguiente manera: "hace 15 años eran derechos básicos como las condiciones higiénicas, descansos y alguna cuestión fundamental como la seguridad. Hoy, además de todo eso, se incluyen salarios y beneficios". La parte positiva del encarecimiento de los costes es que los consumidores chinos podrán destinar más renta al consumo con lo que se abren nuevas oportunidades de negocio para las empresas extranjeras. Por ejemplo, la cadena de distribución Gap quiere abrir cuatro tiendas este año para aprovechar la creciente capacidad de consumo de la sociedad china.
