Irlanda: empieza el rescate
Escrito 19/nov/2010 Por 444 en La Banca siempre gana extraido de: ORIGINAL | Comentarios desactivados |
Con la delegación negociadora ya instalada en Dublín, el rescate camina desde la hipótesis a la más o menos inmediata realidad. Representantes de Comisión Europea (CE), Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI) discuten a marchas forzadas con los responsables del gobierno irlandés los pormenores de un acuerdo, una vez más forzado por los mercados. Los detalles se sabrán en unos días, comenzando por el importe que, según las fuentes, puede situarse entre 45.000 y 100.000 millones de euros. Dependerá de si se limita al sector bancario o se extiende a la deuda soberana del país. No hay que olvidar que la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera presta al 5 por 100, en tanto las últimas emisiones libres se han colocado al 8 por 100. Sin duda asociado al rescate, se dará a conocer también el nuevo plan de ajuste con que el gobierno irlandés prevé recortar gastos por importe de 15.000 millones de euros en los próximos años.
No es ningún secreto que al primer ministro, Brian Cowen, le ha costado aceptar la negociación en curso. Tanto él como su gabinete utilizan toda suerte de circunloquios y tecnicismos para evitar reconocer que se está discutiendo un rescate en toda regla, con el acompañamento previsto de ciertas exigencias y la consiguiente supervisión por parte de los organismos implicados. El consabido argumento es salvaguardar independencia y soberanía en el manejo económico, justo en vísperas de una cita en las urnas: no hay que olvidar que el electorado votó, hace tan solo dos años, en contra de la ratificación del Tratado de Lisboa.
Negociar un fondo de contigencia sólo para la banca, como pretende Cowen, es muy complicado. El mecanismo de rescate FMI-UE puede, en principio, ayudar a los estados, no a entidades bancarias. De momento, la banca irlandesa está sobreviviendo gracias a los 50.000 millones de euros que han sido inyectados desde el gobierno. También merced al apoyo del BCE, que está financiando más del 10 por 100 de los préstamos e inversiones de la banca irlandesa, por un total de 130.000 millones de euros.
La intervención en Irlanda se ha justificado para evitar el contagio a otros países periféricos, entre ellos España, Portugal e Italia, pero las cifras revelan otra razón de tanto o más calado. Los acreedores de Irlanda son: Reino Unido, con 222.000 millones de euros; Alemania, con 205.000 millones; Estados Unidos, con 113.000 millones y Francia e Italia, con algo menos de 100.000 millones. España sólo tiene una exposición de 16.000 millones.
Cowen teme que si el plan de ayuda se materializa tenga que hacer concesiones importantes, sobre todo en política fiscal. Los impuestos, más concretamente el de sociedades, constituyen un tema casi tabú. En éste tributo Irlanda aplica uno de los tipos más bajos de la UE, el 12,5 por 100, lo que ha propiciado que numerosas empresas multinacionales la elijan para instalar su sede europea. Pero con un déficit público que alcanzó el 14,4 por 100 sobre PIB en 2009 y llegará al 32 por 100 este año, los socios comunitarios no van a quedarse de brazos cruzados; a fin de cuentas es una forma de competencia fiscal que, Alemania entre otros, tacha de ventaja injusta. Además de recortar gastos, las autoridades de Dublín tendrán que buscar la manera de subir los ingresos y una buena forma -¿única?- es aumentando impuestos, aunque se resistirá.
La situación en Irlanda ha abierto la puerta a otros posibles rescates. Como candidato sobresale Portugal, Además, Grecia ha vuelto a la actualidad porque, según uno de los socios comunitarios, no está cumpliendo los requisitos del FMI y la CE, por lo que el segundo tramo de ayudas se retrasará un mes.
La lectura positiva a todo esto es que al menos un paso ya se ha cubierto: el fondo europeo está creado y en funcionamiento.
No es ningún secreto que al primer ministro, Brian Cowen, le ha costado aceptar la negociación en curso. Tanto él como su gabinete utilizan toda suerte de circunloquios y tecnicismos para evitar reconocer que se está discutiendo un rescate en toda regla, con el acompañamento previsto de ciertas exigencias y la consiguiente supervisión por parte de los organismos implicados. El consabido argumento es salvaguardar independencia y soberanía en el manejo económico, justo en vísperas de una cita en las urnas: no hay que olvidar que el electorado votó, hace tan solo dos años, en contra de la ratificación del Tratado de Lisboa.
Negociar un fondo de contigencia sólo para la banca, como pretende Cowen, es muy complicado. El mecanismo de rescate FMI-UE puede, en principio, ayudar a los estados, no a entidades bancarias. De momento, la banca irlandesa está sobreviviendo gracias a los 50.000 millones de euros que han sido inyectados desde el gobierno. También merced al apoyo del BCE, que está financiando más del 10 por 100 de los préstamos e inversiones de la banca irlandesa, por un total de 130.000 millones de euros.
La intervención en Irlanda se ha justificado para evitar el contagio a otros países periféricos, entre ellos España, Portugal e Italia, pero las cifras revelan otra razón de tanto o más calado. Los acreedores de Irlanda son: Reino Unido, con 222.000 millones de euros; Alemania, con 205.000 millones; Estados Unidos, con 113.000 millones y Francia e Italia, con algo menos de 100.000 millones. España sólo tiene una exposición de 16.000 millones.
Cowen teme que si el plan de ayuda se materializa tenga que hacer concesiones importantes, sobre todo en política fiscal. Los impuestos, más concretamente el de sociedades, constituyen un tema casi tabú. En éste tributo Irlanda aplica uno de los tipos más bajos de la UE, el 12,5 por 100, lo que ha propiciado que numerosas empresas multinacionales la elijan para instalar su sede europea. Pero con un déficit público que alcanzó el 14,4 por 100 sobre PIB en 2009 y llegará al 32 por 100 este año, los socios comunitarios no van a quedarse de brazos cruzados; a fin de cuentas es una forma de competencia fiscal que, Alemania entre otros, tacha de ventaja injusta. Además de recortar gastos, las autoridades de Dublín tendrán que buscar la manera de subir los ingresos y una buena forma -¿única?- es aumentando impuestos, aunque se resistirá.
La situación en Irlanda ha abierto la puerta a otros posibles rescates. Como candidato sobresale Portugal, Además, Grecia ha vuelto a la actualidad porque, según uno de los socios comunitarios, no está cumpliendo los requisitos del FMI y la CE, por lo que el segundo tramo de ayudas se retrasará un mes.
La lectura positiva a todo esto es que al menos un paso ya se ha cubierto: el fondo europeo está creado y en funcionamiento.
