Las grandes «telecos» congelan inversiones en 2010 y ponen en cuestión la recuperacióEscrito el Domingo 6 Diciembre 2009 a las 11:15, Leido 0 views Veces |
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Las grandes «telecos» congelan inversiones en 2010 y ponen en cuestión la recuperación
Ni los augurios de recuperación que empapan los mensajes gubernamentales a uno y otro lado del Atlántico, ni la apuesta española a modo de ley por construir un modelo de crecimiento sostenible han conseguido convercer a uno de los principales motores de las economías desarrolladas, las telecomunicaciones, de que no permanezca a ralentí un año más.
Las grandes empresas internacionales del sector se dieron cita la semana pasada en Barcelona y la conclusión fue unánime: no hay visos de que la recuperación sea inmediata y, por tanto, la inversión seguirá a buen recaudo hasta que los ingresos y los márgenes comiencen a repuntar. Morgan Stanley, el anfitrión de la mencionada cumbre, ha concretado este parón y estima que el «capex» (inversión en capital fijo) del sector caerá un 6% durante 2010.
Además, las grandes «telecos» puntualizan que las redes actuales tienen aún mucha capacidad disponible y que pueden absorber fuertes crecimientos del tráfico. Y es que los expertos consultados aseguran que la estrategia de estas empresas se ha centrado, precisamente, en recortar en las áreas de inversión que más impactan sobre la generación de caja, para liberar así los mayores fondos posibles y compensar la caída de los ingresos.
Caso a caso
Telefónica, por ejemplo, confesó a Morgan Stanley que ligará sus planes de inversión a la evolución de la economía real y, por lo pronto, la revisión de sus previsiones ha sido a la baja. France Telecom, aseguró que su esfuerzo inversor en Europa Occidental no tiene visos de aumentar en los próximos años hasta que no se hayan rentabilizado las redes ya existentes a través de su explotación conjunta.
En cuanto al grupo sueco Telia Sonera, presente en España a través de Yoigo, defendió la teoría de la optimización de las infraestructuras actuales y destacó que su capacidad podría duplicarse cada año y medio. En la misma linea se mostró el gigante británico Vodafone, quien aseguró que, de media, sólo se utiliza el 30% del espacio, incluso en horas punta.
Pero, en este contexto de recorte de gastos, ¿en qué lugar queda la evolución tecnológica que tradicionalmente ha impulsado el progreso de la sociedad de la información? No hay duda: en un segundo plano. Las operadoras se muestran hoy muy prudentes al ser preguntadas por la extensión de las redes de cuarta generación o LTE (Long Term Evolution) -herederas de la actual 3G-. La excepción en Europa son Tele2 y Telia Sonera -que prevén sus primeros lanzamientos en esta tecnología para el mismo 2010- mientras la regla es la cautela, en un sector que ya ha aprendido la lección del frenesí inversor durante la ola del 3G en 2003 y 2004.
Las frecuencias en España
En España, sin embargo, entra en juego una variable más: el ministro de Industria, Miguel Sebastián, y su intención de licitar la banda de frecuencias de 2.500 a 2.690 megahercios (MHz) (por la que navegará la cuarta generación) a principios de este año. Los puntos de la polémica nacional son dos. Por un lado, el sector tacha de inoportuno el momento elegido, pues se considera prioritario reacomodar las frecuencias derivadas del «refarming» (proceso de reasignación de la banda de 900 MHz para que pueda ser utilizada en un futuro por los móviles de última generación) o del dividendo digital (porción de espectro que quedará liberado tras el apagón analógico de abril de 2010).
Y por otro, la participación de las operadoras locales en el concurso y en condiciones ventajosas -una experiencia que ya fue ensayada en EE.UU. y que desde el sector asegurán que retrasó su evolución y duplicó los supervisores-.
En cualquier caso, y lejos del debate sobre la licitación nacional del espectro, lo cierto es que el enfriamiento de la inversión podría alargar aún más el invierno económico.
Ni los augurios de recuperación que empapan los mensajes gubernamentales a uno y otro lado del Atlántico, ni la apuesta española a modo de ley por construir un modelo de crecimiento sostenible han conseguido convercer a uno de los principales motores de las economías desarrolladas, las telecomunicaciones, de que no permanezca a ralentí un año más.
Las grandes empresas internacionales del sector se dieron cita la semana pasada en Barcelona y la conclusión fue unánime: no hay visos de que la recuperación sea inmediata y, por tanto, la inversión seguirá a buen recaudo hasta que los ingresos y los márgenes comiencen a repuntar. Morgan Stanley, el anfitrión de la mencionada cumbre, ha concretado este parón y estima que el «capex» (inversión en capital fijo) del sector caerá un 6% durante 2010.
Además, las grandes «telecos» puntualizan que las redes actuales tienen aún mucha capacidad disponible y que pueden absorber fuertes crecimientos del tráfico. Y es que los expertos consultados aseguran que la estrategia de estas empresas se ha centrado, precisamente, en recortar en las áreas de inversión que más impactan sobre la generación de caja, para liberar así los mayores fondos posibles y compensar la caída de los ingresos.
Caso a caso
Telefónica, por ejemplo, confesó a Morgan Stanley que ligará sus planes de inversión a la evolución de la economía real y, por lo pronto, la revisión de sus previsiones ha sido a la baja. France Telecom, aseguró que su esfuerzo inversor en Europa Occidental no tiene visos de aumentar en los próximos años hasta que no se hayan rentabilizado las redes ya existentes a través de su explotación conjunta.
En cuanto al grupo sueco Telia Sonera, presente en España a través de Yoigo, defendió la teoría de la optimización de las infraestructuras actuales y destacó que su capacidad podría duplicarse cada año y medio. En la misma linea se mostró el gigante británico Vodafone, quien aseguró que, de media, sólo se utiliza el 30% del espacio, incluso en horas punta.
Pero, en este contexto de recorte de gastos, ¿en qué lugar queda la evolución tecnológica que tradicionalmente ha impulsado el progreso de la sociedad de la información? No hay duda: en un segundo plano. Las operadoras se muestran hoy muy prudentes al ser preguntadas por la extensión de las redes de cuarta generación o LTE (Long Term Evolution) -herederas de la actual 3G-. La excepción en Europa son Tele2 y Telia Sonera -que prevén sus primeros lanzamientos en esta tecnología para el mismo 2010- mientras la regla es la cautela, en un sector que ya ha aprendido la lección del frenesí inversor durante la ola del 3G en 2003 y 2004.
Las frecuencias en España
En España, sin embargo, entra en juego una variable más: el ministro de Industria, Miguel Sebastián, y su intención de licitar la banda de frecuencias de 2.500 a 2.690 megahercios (MHz) (por la que navegará la cuarta generación) a principios de este año. Los puntos de la polémica nacional son dos. Por un lado, el sector tacha de inoportuno el momento elegido, pues se considera prioritario reacomodar las frecuencias derivadas del «refarming» (proceso de reasignación de la banda de 900 MHz para que pueda ser utilizada en un futuro por los móviles de última generación) o del dividendo digital (porción de espectro que quedará liberado tras el apagón analógico de abril de 2010).
Y por otro, la participación de las operadoras locales en el concurso y en condiciones ventajosas -una experiencia que ya fue ensayada en EE.UU. y que desde el sector asegurán que retrasó su evolución y duplicó los supervisores-.
En cualquier caso, y lejos del debate sobre la licitación nacional del espectro, lo cierto es que el enfriamiento de la inversión podría alargar aún más el invierno económico.
