Los fantasmas de la burbuja inmobiliariaEscrito el Domingo 20 Diciembre 2009 a las 11:58, Leido 0 views Veces |
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LOS FANTASMAS DE LA BURBUJA INMOBILIARIA. Las Provincias
Los fantasmas de la burbuja inmobiliaria
Cerca de 20.000 viviendas se han quedado a mitad construir en la Comunitat Valenciana por el desplome del sector de la construcción
20.12.09 - 02:10 -
JOAQUÍN BATISTA SALVA MASCARELL
La Comunitat Valenciana tiene su propio 'caso Ryugyong'. En 1987, el Gobierno comunista de Corea del Norte quiso impresionar al mundo construyendo un enorme hotel de lujo que se iba a alzar hasta los 330 metros de altura. Se llamaría Ryugyong Hotel. Al inicio de la década de los 90, los problemas energéticos del país y las crisis derivadas del desplome del bloque soviético obligaron al Gobierno a paralizar el proyecto. Sólo se construyó la estructura de hormigón, una horripilante mole que hoy en día todavía preside la capital, Pyongyang, como muestra del fracaso del Gobierno norcoreano.
Salvando las distancias, la geografía valenciana también tiene sus propios fantasmas inmobiliarios, mucho más actuales y más reducidos en tamaño. Son esqueletos grises que miran al cielo sin saber si llegarán a albergar las viviendas o servicios previstos, condenados al olvido en la cartera de bancos y promotoras desaparecidas o en proceso de superviviencia.
Nacieron con grandes perspectivas de negocio, como el Ryugyong Hotel, y se han quedado a medio construir, arrastrando a miles de afectados. Desde la Federación de Constructores de la Comunitat (Fevec) explican que es difícil calcular una cifra, aunque apuntan que la mayoría se concentran en la costa. Al fin y al cabo, en la Comunitat se construyó pensando en la inversión extranjera para la segunda residencia, aunque no se cumplieron las expectativas.
Pero sí que se puede realizar una aproximación. Actualmente hay alrededor de 20.000 viviendas que empezaron a levantarse y quedaron por el camino. Exactamente, y tomando los datos más actuales del Ministerio de Vivienda, en la Comunitat hay 19.099 pisos paralizados en diferentes fases de obra. En los años 2005 y 2006 empezaron a construirse 191.598 viviendas, tanto de renta libre como protegidas. Sin embargo, y teniendo en cuenta que un edificio tarda en terminarse alrededor de dos años, en 2007 y 2008 se finalizaron 172.499. Es decir, existe un desfase de 19.099 pisos que se quedaron a medias.
Nuevo estadio. El caso más representativo de la Comunitat preside la boyante avenida de las Cortes Valencianas de la capital. Es el futuro estadio del Valencia. El club comenzó las obras en agosto de 2007. El primer año y medio de trabajo fue rápido. Se hizo la cimentación, y se levantó la estructura del graderío. Todo se fue al traste en marzo de 2009, cuando el Valencia, incapaz de afrontar una deuda de 50 millones con las constructoras, decidió paralizar la obra hasta que llegaran tiempos mejores.
El Valencia, sumido en una profunda crisis económica (existe el riesgo de un procedimiento concursal) trabaja ahora con las empresas en la fórmula para relanzar los trabajos. Con una inversión de algo más de 300 millones de euros, es el 'caso Ryugyong' más característico de la Comunitat.
La Marina. Los fantasmas inmobiliarios predominan en una de las comarcas más turísticas de la Comunitat. En el caso de Dénia, el Ayuntamiento ha contabilizado seis actuaciones paralizadas, dos en 2008 y otras cuatro en el presente ejercicio. El ejemplo más llamativo es una promoción de 108 viviendas, 12 áticos y garajes que se quedó a medias al final de la carretera de las Marinas. Lo mismo sucede con tres bloques en Jesús Pobre, 34 apartamentos, 26 viviendas adosadas y 75 casas distribuidas por el casco urbano, según la información facilitada por el Ayuntamiento.
En el Verger, la construcción de 1.700 viviendas en el sector B5 se paralizó a mediados de 2008 como consecuencia del proceso concursal de la empresa Midascón, que era la encargada de ejecutar las obras de urbanización. El área afecta a miles de metros cuadrados.
Los empresarios dedicados a la maquinaria empleada en la construcción, la mayoría pequeñas y medianas empresas, también han sufrido un ejercicio «muy duro», con una caída en el volumen de negocio que oscila entre el 30 y el 50%. «Muchas empresas están aguantando, reduciéndose o perdiendo dinero. Me atrevería a decir que casi ninguna ha tenido beneficios este año», explica Carlos Andújar, presidente de la asociación valenciana de empresarios de Maquinaria, Construcción y Obras Públicas, Avemcop.
Su problema es el mismo que el del resto de empresas 'auxiliares' de las constructoras: la falta de liquidez. «No nos han llegado los préstamos ICO, ni la ayuda de los bancos o de la Administración», señala Andújar. Además, en este subsector, también cuenta la morosidad de sus clientes. «Incluso constructoras buenas no han tenido liquidez y nos han arrastrado a nosotros», continúa Andújar. «Es necesario que el tejido empresarial, desde el empresario al trabajador, sume sus fuerzas», sentencia.
La Pobla de Vallbona. Los graves problemas económicos que sufrió la empresa Martinsa-Fadesa, propiedad del ex presidente del Madrid, Fernando Martín, también tuvieron repercusión en la Comunitat. En la Pobla de Vallbona se paralizaron las obras de la urbanización Vistacalderona, de 300 viviendas. La crisis dejó la actuación a mitad. En la actualidad, después de que el Ayuntamiento retirara a la empresa la condición de agente urbanizador, se han podido retomar los trabajos en zonas comunes.
Más complicada es la situación del sector SRC-IBM, en las proximidades de un conocido centro comercial. Se trata de un nuevo barrio de 600 viviendas, tanto unifamiliares como pisos, muchas de ellas ya construidas. El problema se sitúa en tres de los edificios, donde no hay muestra alguna de actividad. Tras la renuncia a continuar las obras por parte del agente urbanizador -el grupo Tremón, que luego entró en suspensión de pagos-, el Ayuntamiento ejecutó el aval incluido en el contrato, y con el dinero resultante se han proseguido los trabajos en las zonas comunes, es decir, la urbanización.
El futuro de los inmuebles paralizados ha recaído sobre las otras empresas incluidas desde el inicio en el proyecto. De momento, no hay visos de continuar, ya que ni siquiera existe acopio de materiales para reanudar los trabajos.
«¿20.000 viviendas paradas? Me parecen pocas», explica Juan Bautista Martínez, miembro de la junta directiva del Gremio Provincial de Empresarios Pintores. «Si en España hay un millón de viviendas sin vender, al menos un tercio deben haberse paralizado», continúa este empresario, que también sabe del efecto dominó de la crisis en su área, arrastrada por el desplome de la construcción. «Este año la situación ha seguido marcando una línea descendente. Calculamos que se habrá reducido el volumen de negocio en torno a un 25%», explica Martínez, que pronostica una situación similar en 2010. «Seguiremos en el fondo. Veremos cuánto dura», sentencia.
Alicante. La compañía inmobiliaria Detinsa admitió que tuvo que paralizar a principios del verano de 2008 una promoción de viviendas del barrio de San Blas como consecuencia del frenazo que sufre la demanda y para eludir la acumulación de más costes financieros. La compañía ha optado por desprenderse de este proyecto de viviendas en una zona privilegiada del barrio. Según explicó una portavoz de la compañía, el nuevo propietario es una sociedad participada por una importante entidad financiera, que a su vez era acreedora de Detinsa.
Esta compañía también opera en la zona de Benisaudet de Alicante. La recesión le ha obligado a mantener en labores de «mantenimiento» otro proyecto en el que preveía construir 380 pisos. Este se mantiene, aunque su ejecución se realizará «por fases».
Burriana. Tras ocho años de tramitación, el Ayuntamiento inauguró en julio del 2008 la urbanización de Novenes de Calatrava. Casi 500.000 metros cuadrados de suelo que se han quedado desiertos, con la única presencia de plazas y obras públicas como dos colegios, un instituto y un centro de salud. El Ayuntamiento ha aprovechado la zona para ubicar el tradicional Casal de Festes durante las fiestas patronales o el espacio para fuegos artificiales en Fallas, ante la ausencia de casas y vecinos que puedan ser perjudicados.
Burjassot. En uno de los principales accesos de Valencia, la pista de Ademuz, se sitúan dos estructuras de hormigón circulares, donde numerosas pintadas en los pilares dan una idea de la paralización del proyecto, iniciado en 2007. Se trata del futuro complejo de oficinas Aries Center, promovido por el grupo
Coresol. Fuentes de la entidad explicaron que ya no les pertenece. Eso sí, en una de las torres el nuevo propietario ha reanudado las tareas, como la colocación de elementos de seguridad. Uno de los bloques iba a tener 20 plantas. La otra torre se quedaba en nueve.
Alzira. La urbanización El Racó de Alzira comenzó a construirse en la década de los 90 y en la actualidad existen unos 200 adosados. La crisis inmobiliaria, sin embargo, ha dejado diez de estos chalés sin acabar por la suspensión de pagos de una empresa de la comarca de la Ribera. Según el concejal de Urbanismo alcireño, Eliseo Candela, en el núcleo urbano hay ocho edificios más que no se han podido finalizar por este mismo motivo. Uno está en el polígono de Tulell, donde se prevé levantar 6.000 viviendas y donde por el momento sólo hay dos edificios cerca de finalizarse.
Piles. En este municipio se produjo la recalificación de 318.000 metros cuadrados de naranjos, prácticamente la misma superficie que tenía construida la playa hasta el momento. Es algo así como si Piles se hubiera mirado en un descomunal espejo que duplicaba su superficie. La idea era que ese cristal plateado acabara reflejando también los edificios de apartamentos para que la playa contara con el doble vecinos. Pero los espejos no devuelven nunca la imagen de los fantasmas. Hoy sólo se pueden ver en el horizonte cuatro estructuras de 12 plantas y solares yermos.
No sólo hay esqueletos de hormigón nacidos a raíz de la actual crisis. Hay casos en que la paralización viene de mucho antes. En los años 90 se empezó a levantar en la Canyada un complejo sanitario que, según explican fuentes vecinales, por desavenencias entre los propietarios de la parcela y la afección de las crisis de 1993 nunca se llegó a terminar. En la práctica, la estructura del edificio continua en pie y vallada, a la espera de un impulso que no se produjo con el 'boom'.
Otro ejemplo de obra paralizada antes de la crisis es la urbanización de la calle Río Bidasoa en Valencia, donde un tramo de 20 metros está pendiente desde finales de los 90, como consecuencia de las desavenencias entre el agente urbanizador y el Ayuntamiento en relación al volumen de vivienda protegida.
Los fantasmas de la burbuja inmobiliaria
Cerca de 20.000 viviendas se han quedado a mitad construir en la Comunitat Valenciana por el desplome del sector de la construcción
20.12.09 - 02:10 -
JOAQUÍN BATISTA SALVA MASCARELL
La Comunitat Valenciana tiene su propio 'caso Ryugyong'. En 1987, el Gobierno comunista de Corea del Norte quiso impresionar al mundo construyendo un enorme hotel de lujo que se iba a alzar hasta los 330 metros de altura. Se llamaría Ryugyong Hotel. Al inicio de la década de los 90, los problemas energéticos del país y las crisis derivadas del desplome del bloque soviético obligaron al Gobierno a paralizar el proyecto. Sólo se construyó la estructura de hormigón, una horripilante mole que hoy en día todavía preside la capital, Pyongyang, como muestra del fracaso del Gobierno norcoreano.
Salvando las distancias, la geografía valenciana también tiene sus propios fantasmas inmobiliarios, mucho más actuales y más reducidos en tamaño. Son esqueletos grises que miran al cielo sin saber si llegarán a albergar las viviendas o servicios previstos, condenados al olvido en la cartera de bancos y promotoras desaparecidas o en proceso de superviviencia.
Nacieron con grandes perspectivas de negocio, como el Ryugyong Hotel, y se han quedado a medio construir, arrastrando a miles de afectados. Desde la Federación de Constructores de la Comunitat (Fevec) explican que es difícil calcular una cifra, aunque apuntan que la mayoría se concentran en la costa. Al fin y al cabo, en la Comunitat se construyó pensando en la inversión extranjera para la segunda residencia, aunque no se cumplieron las expectativas.
Pero sí que se puede realizar una aproximación. Actualmente hay alrededor de 20.000 viviendas que empezaron a levantarse y quedaron por el camino. Exactamente, y tomando los datos más actuales del Ministerio de Vivienda, en la Comunitat hay 19.099 pisos paralizados en diferentes fases de obra. En los años 2005 y 2006 empezaron a construirse 191.598 viviendas, tanto de renta libre como protegidas. Sin embargo, y teniendo en cuenta que un edificio tarda en terminarse alrededor de dos años, en 2007 y 2008 se finalizaron 172.499. Es decir, existe un desfase de 19.099 pisos que se quedaron a medias.
Nuevo estadio. El caso más representativo de la Comunitat preside la boyante avenida de las Cortes Valencianas de la capital. Es el futuro estadio del Valencia. El club comenzó las obras en agosto de 2007. El primer año y medio de trabajo fue rápido. Se hizo la cimentación, y se levantó la estructura del graderío. Todo se fue al traste en marzo de 2009, cuando el Valencia, incapaz de afrontar una deuda de 50 millones con las constructoras, decidió paralizar la obra hasta que llegaran tiempos mejores.
El Valencia, sumido en una profunda crisis económica (existe el riesgo de un procedimiento concursal) trabaja ahora con las empresas en la fórmula para relanzar los trabajos. Con una inversión de algo más de 300 millones de euros, es el 'caso Ryugyong' más característico de la Comunitat.
La Marina. Los fantasmas inmobiliarios predominan en una de las comarcas más turísticas de la Comunitat. En el caso de Dénia, el Ayuntamiento ha contabilizado seis actuaciones paralizadas, dos en 2008 y otras cuatro en el presente ejercicio. El ejemplo más llamativo es una promoción de 108 viviendas, 12 áticos y garajes que se quedó a medias al final de la carretera de las Marinas. Lo mismo sucede con tres bloques en Jesús Pobre, 34 apartamentos, 26 viviendas adosadas y 75 casas distribuidas por el casco urbano, según la información facilitada por el Ayuntamiento.
En el Verger, la construcción de 1.700 viviendas en el sector B5 se paralizó a mediados de 2008 como consecuencia del proceso concursal de la empresa Midascón, que era la encargada de ejecutar las obras de urbanización. El área afecta a miles de metros cuadrados.
Los empresarios dedicados a la maquinaria empleada en la construcción, la mayoría pequeñas y medianas empresas, también han sufrido un ejercicio «muy duro», con una caída en el volumen de negocio que oscila entre el 30 y el 50%. «Muchas empresas están aguantando, reduciéndose o perdiendo dinero. Me atrevería a decir que casi ninguna ha tenido beneficios este año», explica Carlos Andújar, presidente de la asociación valenciana de empresarios de Maquinaria, Construcción y Obras Públicas, Avemcop.
Su problema es el mismo que el del resto de empresas 'auxiliares' de las constructoras: la falta de liquidez. «No nos han llegado los préstamos ICO, ni la ayuda de los bancos o de la Administración», señala Andújar. Además, en este subsector, también cuenta la morosidad de sus clientes. «Incluso constructoras buenas no han tenido liquidez y nos han arrastrado a nosotros», continúa Andújar. «Es necesario que el tejido empresarial, desde el empresario al trabajador, sume sus fuerzas», sentencia.
La Pobla de Vallbona. Los graves problemas económicos que sufrió la empresa Martinsa-Fadesa, propiedad del ex presidente del Madrid, Fernando Martín, también tuvieron repercusión en la Comunitat. En la Pobla de Vallbona se paralizaron las obras de la urbanización Vistacalderona, de 300 viviendas. La crisis dejó la actuación a mitad. En la actualidad, después de que el Ayuntamiento retirara a la empresa la condición de agente urbanizador, se han podido retomar los trabajos en zonas comunes.
Más complicada es la situación del sector SRC-IBM, en las proximidades de un conocido centro comercial. Se trata de un nuevo barrio de 600 viviendas, tanto unifamiliares como pisos, muchas de ellas ya construidas. El problema se sitúa en tres de los edificios, donde no hay muestra alguna de actividad. Tras la renuncia a continuar las obras por parte del agente urbanizador -el grupo Tremón, que luego entró en suspensión de pagos-, el Ayuntamiento ejecutó el aval incluido en el contrato, y con el dinero resultante se han proseguido los trabajos en las zonas comunes, es decir, la urbanización.
El futuro de los inmuebles paralizados ha recaído sobre las otras empresas incluidas desde el inicio en el proyecto. De momento, no hay visos de continuar, ya que ni siquiera existe acopio de materiales para reanudar los trabajos.
«¿20.000 viviendas paradas? Me parecen pocas», explica Juan Bautista Martínez, miembro de la junta directiva del Gremio Provincial de Empresarios Pintores. «Si en España hay un millón de viviendas sin vender, al menos un tercio deben haberse paralizado», continúa este empresario, que también sabe del efecto dominó de la crisis en su área, arrastrada por el desplome de la construcción. «Este año la situación ha seguido marcando una línea descendente. Calculamos que se habrá reducido el volumen de negocio en torno a un 25%», explica Martínez, que pronostica una situación similar en 2010. «Seguiremos en el fondo. Veremos cuánto dura», sentencia.
Alicante. La compañía inmobiliaria Detinsa admitió que tuvo que paralizar a principios del verano de 2008 una promoción de viviendas del barrio de San Blas como consecuencia del frenazo que sufre la demanda y para eludir la acumulación de más costes financieros. La compañía ha optado por desprenderse de este proyecto de viviendas en una zona privilegiada del barrio. Según explicó una portavoz de la compañía, el nuevo propietario es una sociedad participada por una importante entidad financiera, que a su vez era acreedora de Detinsa.
Esta compañía también opera en la zona de Benisaudet de Alicante. La recesión le ha obligado a mantener en labores de «mantenimiento» otro proyecto en el que preveía construir 380 pisos. Este se mantiene, aunque su ejecución se realizará «por fases».
Burriana. Tras ocho años de tramitación, el Ayuntamiento inauguró en julio del 2008 la urbanización de Novenes de Calatrava. Casi 500.000 metros cuadrados de suelo que se han quedado desiertos, con la única presencia de plazas y obras públicas como dos colegios, un instituto y un centro de salud. El Ayuntamiento ha aprovechado la zona para ubicar el tradicional Casal de Festes durante las fiestas patronales o el espacio para fuegos artificiales en Fallas, ante la ausencia de casas y vecinos que puedan ser perjudicados.
Burjassot. En uno de los principales accesos de Valencia, la pista de Ademuz, se sitúan dos estructuras de hormigón circulares, donde numerosas pintadas en los pilares dan una idea de la paralización del proyecto, iniciado en 2007. Se trata del futuro complejo de oficinas Aries Center, promovido por el grupo
Coresol. Fuentes de la entidad explicaron que ya no les pertenece. Eso sí, en una de las torres el nuevo propietario ha reanudado las tareas, como la colocación de elementos de seguridad. Uno de los bloques iba a tener 20 plantas. La otra torre se quedaba en nueve.
Alzira. La urbanización El Racó de Alzira comenzó a construirse en la década de los 90 y en la actualidad existen unos 200 adosados. La crisis inmobiliaria, sin embargo, ha dejado diez de estos chalés sin acabar por la suspensión de pagos de una empresa de la comarca de la Ribera. Según el concejal de Urbanismo alcireño, Eliseo Candela, en el núcleo urbano hay ocho edificios más que no se han podido finalizar por este mismo motivo. Uno está en el polígono de Tulell, donde se prevé levantar 6.000 viviendas y donde por el momento sólo hay dos edificios cerca de finalizarse.
Piles. En este municipio se produjo la recalificación de 318.000 metros cuadrados de naranjos, prácticamente la misma superficie que tenía construida la playa hasta el momento. Es algo así como si Piles se hubiera mirado en un descomunal espejo que duplicaba su superficie. La idea era que ese cristal plateado acabara reflejando también los edificios de apartamentos para que la playa contara con el doble vecinos. Pero los espejos no devuelven nunca la imagen de los fantasmas. Hoy sólo se pueden ver en el horizonte cuatro estructuras de 12 plantas y solares yermos.
No sólo hay esqueletos de hormigón nacidos a raíz de la actual crisis. Hay casos en que la paralización viene de mucho antes. En los años 90 se empezó a levantar en la Canyada un complejo sanitario que, según explican fuentes vecinales, por desavenencias entre los propietarios de la parcela y la afección de las crisis de 1993 nunca se llegó a terminar. En la práctica, la estructura del edificio continua en pie y vallada, a la espera de un impulso que no se produjo con el 'boom'.
Otro ejemplo de obra paralizada antes de la crisis es la urbanización de la calle Río Bidasoa en Valencia, donde un tramo de 20 metros está pendiente desde finales de los 90, como consecuencia de las desavenencias entre el agente urbanizador y el Ayuntamiento en relación al volumen de vivienda protegida.
